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PRESENTACIÓN DE NIÑOS

Los padres de la congregación, a quienes Dios bendiga con el nacimiento de un hijo, pueden presentarlo para que la congregación ore pidiendo Dios que bendiga a su hijos y les ayude en su rol bíblico como padres para criarlo el temor a Dios. 

En esta ceremonia los padres se comprometen delante de Dios y de la congregación a:

  • criar a sus hijos en disciplina y amonestación del Señor, tal como las Escrituras lo mandan (Efesios 6:4; Col.),  

  • enseñarles el Evangelio, para que en algún momento de su infancia puedan comprender la necesidad que tiene de la salvación a través de Cristo Jesús (2ª Tim.3:14-16),

  • enseñarles todo el consejo del Señor en las Escrituras (Salmo 78:1-7).

  • Los padres fieles que con humildad buscan cumplir su rol, son bendecidos por Dios en su tarea (Salmo 128).

                             

LA CEREMONIA

 

Este compromiso es sencillo, pero de gran significado. Los padres, previo acuerdo con el pastor del día en que realizará la ceremonia, traerán a su hijo(a)ante la congregación, subirán al altar y según el pastor les señale, ellos se comprometerán a guiar a ese hijo(a) conforme a los establecido por Dios en las Escrituras. Seguido de eso, el Pastor hará una oración por el hijo(a) y por los padres. La iglesia se une a la oración y pide a Dios por los padres, quienes entienden que parte de este compromiso es congregarse siempre y ayudar a sus hijos a amar a la congregación. La iglesia ayudará a esos padres enseñándoles y exhortándoles a través de los líderes que se acercarán para hacerlo con amor y verdad a través del tiempo.

 

NORMAS PARA LA PRESENTACIÓN DE LOS HIJOS

 

Las normativas prácticas para que esta ceremonia sea de gran bendición para la familia y para la iglesia son las siguientes:

 

  1. No se presentarán, ni podrán hacer un compromiso así, personas ajenas a la congregación o padres que aún no se han casado. Antes de presentar a los hijos deben regularizar su situación civil y seguir las normativas acerca del matrimonio que le serán entregadas en la iglesia.

  2. Ambos padres deben ser creyentes.

  3. Esta ceremonia no es en nada similar a un “bautizo” católico, por lo tanto, no se usa tener padrinos. En las Escrituras quienes ayudan a la crianza “en el Señor” de los hijos, son los abuelos del niño(a) y la iglesia. En caso de que no haya abuelos creyentes, los padres tienen que aferrarse a la iglesia, donde encontrarán a través de otros padres la sabiduría que necesitan en las circunstancias que se les presenten.

  4. Los padres pueden hacer de esta ceremonia algo muy especial para sus familiares, invitándoles a participar de ella y del culto de ese día, con el fin de dar testimonio de su amor y compromiso con Cristo y con sus hijos. Los familiares no tienen ninguna participación de la ceremonia, pero el pastor puede hacer mención de la asistencia de sus familiares al comenzar la ceremonia.

  5. Debido a que ambos padres subirán al altar, deben vestir formalmente para la ocasión, con dignidad, modestia y respeto. Las madres no deben subir con ropa apretada o escotada. No se permite subir con calzas, o falda corta, sino con ropa recatada, larga, digna. Su vestimenta demuestra su temor a Dios, la honra a su esposo y respeto hacia la congregación.

  6. Las fotos del evento solo pueden ser tomadas desde la primera banca. No se permite acercarse al altar a tomar fotografías.

  7. La presentación siempre será en el día indicado, antes del sermón, después de las ofrendas.  

 

La presentación de los hijos representa el deseo de los padres de ser ayudados por Dios en la tarea de la crianza de sus hijos, como también el deseo de que sus hijos conozcan a Cristo. Los padres deben reflejar a través de su vida y testimonio de que aman a Dios siendo fieles a Él en su vida matrimonial y en su compromiso con la iglesia. 

Se recomienda a todos los padres de la congregación la lectura de los libros “Pastoreando el corazón de tu hijo” de Tedd Tripp y el libro “Como ser Padres Cristianos exitosos” de John MacArthur.  Ambos libros ayudan a los padres a concentrarse en las cosas esenciales en las que deben invertir su vida hacia sus hijos.

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